Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles 29 de enero, Tertulia poética a las 19:00 horas.Sede del Ateneo.
Jueves 30 de enero, 18:00 horas (segunda convocatoria). Asamblea Anual Ordinaria. Sede del Ateneo.
Jueves 30 de enero, 20:00 horas. Entrega del Jacobino de Oro a la ateneísta Milagros Páez Pérez. Sede del Ateneo.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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El flamenco: tradición y libertad (artículo de opinión de José Sáez)

De Ateneo de Córdoba
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Luis de Córdoba, el gran cantaor de Posadas (Córdoba), nos sorprende ahora con: El flamenco: tradición y libertad, un libro de 70 páginas, editado por el Ateneo de Córdoba, con un prólogo que él titula “Con permiso”, donde justifica este trabajo, y tres partes más: “El flamenco: tradición y libertad”, “El cante y el pan” y “González Climent, flamencólogo”. Este volumen es producto de la experiencia del autor, como cantaor y como persona interesada en todo lo que incumbe al flamenco, y desde su honradez nos lleva a valorar la situación actual del flamenco desde las diversas tendencias, sin menospreciar a nadie y valorando el arte como tal.

En la primera parte, “El flamenco: tradición y libertad”, Luis de Córdoba nos invita a reflexionar sobre el flamenco dentro de un contexto actual y tradicional, y por aquello de que “ni están todos los que son, ni son todos los que están”, con un espíritu observador, abierto y objetivo desde sus propias vivencias a lo largo de su carrera artística con otros compañeros, nos lleva a la conclusión de que El flamenco no es un coto cerrado donde no quepan innovaciones, nuevas formas, nuevas variaciones; que el flamenco, como la lengua, es algo viviente, y que lo importante es que el artista actúe con libertad, y si por sus cualidades, inquietudes y espíritu creativo es capaz de ofrecer formas novedosas, el aficionado no debe cerrarle las puertas, sino asumir lo bueno que pueda haber en ellas, y acumularlo a lo que ya conoce y tiene por ortodoxo. El artista debe respetar la tradición pero no esclavizarse en ella, porque pureza es también fidelidad a nuestro tiempo y a nosotros mismos. Y deja claro que el flamenco sigue abierto, no está acabado. Lo cierto es que las innovaciones, las nuevas creaciones, han de tener fuerza, calidad y arte suficientes para poder entrar a formar parte de ese gran abanico que forma el cante flamenco-cante jondo.

“El cante y el pan”, es un capítulo más corto, en el que de forma curiosa, Luis de Córdoba establece un paralelismo entre ambos elementos para explicar a Curro, su amigo panadero, las diversas tendencias del flamenco, basándose en la tesis mantenida por González Climent, de que el flamenco no radica en la estructura formal de los cantes, sino en la calidad vital de los cantaores.

La tercera parte, “González Climent: flamencólogo”, es una conferencia compartida por el autor en la Peña Flamenca de Córdoba, basada en el libro de González Climent, “Flamencología”, mediante la cual invitaba a los asistentes a la misma e invita hoy a los lectores de su libro, al estudio del flamenco en sus diversas formas, y a valorar lo que realmente sea bueno en el cante, entendiendo por bueno aquello que transmita y haga vibrar al espectador tanto en el cante como en el baile o en la guitarra, entendido todo ello como arte universal.
José Sáez
Revista El Olivo, 2001