Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

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CAC36 CANAL ATENEO DE CÓRDOBA.

Desde aquí haremos llegar las actividades que se realicen en el Ateneo
así como los actos, representaciones teatrales, recitales de poesía y conferencias de nuestra hemeroteca.

El canal está disponible en el enlace: https://youtu.be/H09BNMzeAJs

Actividades ya disponibles en el canal:

"Foro Jaime Loring de debate y conocimiento”, conferencia del ateneísta Rafael Jiménez, “AREAS DE MONTAÑA Y DESPOBLACIÓN”.

Lectura poética del ateneísta Antonio Flores Herrera.

Entrevista realizada a la ateneísta de honor Carmen Galán Soldevilla

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VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

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Taifa de Albarracín

De Ateneo de Córdoba
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La taifa de Albarracín o de Sahla fue un pequeño reino de taifa establecido alrededor del municipio de Albarracín y de su sierra por la dinastía bereber de los Banu Razín —perteneciente a la tribu de Hawwara— llegados a la Península Ibérica con la conquista de Táriq y establecidos en Córdoba en el siglo VIII.

Siglo XI

Originalmente, el linaje bereber de los Banu Razín, se asentaron en la corte emiral de Córdoba, para posteriormente asentarse entre la sierra de Albarracín y los Montes Universales. En esta región establecieron un señorío que, no siempre sometidos al dominio emiral y califal de Córdoba, se afianzó como taifa independiente con la llegada al poder de Abu Muhammad Hudayl ibn al-'Asla ibn Razin hacia 1010, a raíz de la descomposición del Califato de Córdoba; si bien nominalmente se reconocían súbditos de los efímeros califas durante la fitna de Al-Ándalus Hixén II y Sulayman al-Mustain, quien reconoció los dominios de Hudayl ibn Razin.

La taifa de Albarracín ocupaba aproximadamente la parte suroccidental de la actual provincia de Teruel, y sus dominios se extendieron hasta Calamocha y Pancrudo al norte, Gúdar y Jarque al este, Camarena de la Sierra y Teruel al sudeste, y Castielfabib al sur; ocupando las cuencas del río Alfambra, el Guadalaviar y el alto Jiloca hacia el norte hasta Monreal del Campo y el Poyo del Cid.

Hudayl y sus descendentes, los Banu Razín, dominaron la taifa hasta su extinción, aunque el primer monarca de Albarracín debió de enfrentarse a las ambiciones de los Tuyibíes y Hudíes de Zaragoza, que pretendieron anexionarse el pequeño reino. A pesar de la prosperidad y firmeza de Hudayl para extender su taifa en la primera mitad del siglo XI, ciertas fuentes desafectas aluden a su excesiva dureza e incluso crueldad. Lo cierto es que la Taifa de Albarracín se asentó durante treinta años en una encrucijada política muy complicada, entre las poderosas taifas de Zaragoza y Toledo y cercana y relacionada con la deseada taifa de Valencia.

A Hudayl I lo sucedió Abd al-Malik en 1045, que se vio obligado a pagar parias a Alfonso VI de León y Castilla para mantener su autonomía hasta 1086, año en que, a consecuencia de la derrota del rey castellano-leonés en la Batalla de Zalaca, Abd al-Malik dejó de pagarle parias. Sin embargo, en 1090 llegaría el Cid a estas tierras, a las que hizo tributarias. Ante la negativa de Abd al-Malik a pagar las parias al Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar decidió conquistar Albarracín y unir a su mesnada las tropas de Abd al-Malik con el objeto de aunar fuerzas para asediar Valencia en 1094.

Pero sin finalizar su apoyo al Cid en el asedio de Valencia, Abd al-Malik pasó a unirse a los almorávides con objeto de reconquistarla para el islam, sumándose a la iniciativa de otros aliados, como los reyes taifas de Lérida, Tortosa o Alpuente. Por esta razón Abd al-Malik fue atacado y derrotado por el Cid en Quart.

A Abd al-Malik le sucedió finalmente Yahya Husam ad-Dawla en 1103, derrocado por el gobernador almorávide de Valencia Abu Abū Abd Allāh Muhammad ibn Fātima en abril de 1104, con lo que la Taifa de Albarracín perdía su independencia en el contexto del periodo de las primeras taifas. A partir de entonces, los Banu Razín se trasladaron a Valencia.

Siglo XII

Unos sesenta años después, hacia 1170, Muhammad ibn Mardanis, conocido por el apodo de Rey Lobo, traspasó el territorio al Señor de Estella, Pedro Ruiz de Azagra, posiblemente fruto del pago por los servicios prestados por el rey de Navarra.

De este modo se estableció el el señorío de Santa María de Aben Razín (Señorío de Albarracín), un territorio soberano enclavado entre el Reino de Castilla y el Reino de Aragón en manos de un feudatario del Reino de Navarra.

Bibliografía

  • BOSCH VILÁ, Jacinto (1959), Albarracín musulmán. El reino de Taifas de los Beni Razín, hasta la constitución del señorío cristiano, En: Almagro, Martín, Historia de Albarracín y su sierra, Tomo II, Parte Primera, Teruel, IET Consejo Superior de Investigaciones Científicas ISBN 978-84-00-00985-4 y ISBN 84-00-00985-1
  • MARTOS QUESADA, Juan, «Los reinos de Taifas en el siglo XI», en Ana I. Carrasco, Juan Martos y Juan A. Souto, Al-Andalus, Madrid, Istmo (Historia de España. Historia medieval, VI), 2009, págs. 147-272. ISBN 978-84-7090-431-8

Enlaces externos

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