Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 3 de octubre a las 19:00 horas tertulia poética en el Ateneo.

Sábado, seis de octubre, se celebrará en Dos Hermanas (Sevilla) el IX Encuentro de Ateneos de Andalucía, la asistencia tiene un coste de 30 euros, con comida y desplazamiento. Plazo hasta el 25 septiembre.

Martes, 9 de octubre, 19.30 horas charla-coloquio "Salud Global:Experiencia desde el terreno"
a cargo del ateneísta Rosauro Varo Cobos.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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Richard Wagner

De Ateneo de Córdoba
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Wilhelm Richard Wagner (Leipzig, Reino de Sajonia, Confederación del Rin, 22 de mayo de 1813 – Venecia, Reino de Italia, 13 de febrero de 1883) fue un compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical alemán. Su figura ha pasado a la posteridad principalmente por sus óperas (también calificadas como «dramas musicales») en las que, a diferencia de otros grandes compositores, asume también la escenografía y el libreto.

Las obras de Wagner, particularmente las de su última etapa, destacan por su textura contrapuntística, riqueza cromática, armonía y orquestación, y un elaborado uso de los leitmotivs, temas musicales asociados a caracteres específicos o elementos dentro de la trama. Wagner fue pionero en varios avances del lenguaje musical, tales como un extremo cromatismo (asociado con el color orquestal) o el cambio rápido de los centros tonales, lo que influyó en el desarrollo de la música docta europea.

Transformó el pensamiento musical a través de la idea de Gesamtkunstwerk ('obra de arte total'), la síntesis de todas las artes poéticas, visuales, musicales y escénicas queda plasmada en su monumental ópera dividida en cuatro partes El anillo del Nibelungo. Wagner construyó su propio teatro de ópera para escenificar estas obras del modo en que él las imaginaba.

Biografía

Richard Wagner nació en Leipzig el 22 de mayo de 1813, el noveno de los hijos de Carl Friedrich Wagner, un modesto funcionario de policía que murió de tifus seis meses después del nacimiento de Richard. Tras este trágico suceso, la madre de Richard, Johanna Rosine Wagner, comenzó a vivir con el actor y dramaturgo Ludwig Geyer, que había sido amigo de su difunto marido. En agosto de 1814, Johanna Rosine se casó con Geyer y se trasladó con su familia a su residencia en Dresde. Durante los primeros 14 años de su vida, Wagner fue conocido como Wilhelm Richard Geyer. Wagner, más tarde, sospechó que Geyer era en realidad su padre biológico, y además especuló equivocadamente con que podría ser judío.

La pasión de Geyer hacia el teatro fue compartida por su hijastro, que empezó a tomar parte en las actuaciones. En su autobiografía, Wagner recordó desempeñar en una ocasión el papel de un ángel. Asimismo, el muchacho quedó fuertemente impresionado por los elementos góticos de El cazador furtivo de Weber. A finales de 1820, Wagner fue inscrito en la escuela Wetzel de Possendorf, cerca de Dresde, donde recibió algunas lecciones de piano de su profesor de latín. No podía manejar una buena escala, pero prefería interpretar oberturas teatrales de oído. Geyer murió en 1821, cuando Richard tenía 8 años. En consecuencia, Wagner fue enviado a la Escuela de Gramática Kreuz en Dresde, pagado por el hermano de Geyer. El joven Wagner se entretuvo en sus ambiciones como dramaturgo, su primer esfuerzo creativo fue una tragedia, Leubald, comenzada en la escuela, que fue fuertemente influida por Shakespeare y Goethe. Wagner, decidido a ponerle música, persuadió a su familia para que le permitiese tomar clases de este arte.

Wagner descubre la música a los 15 años de edad y decide dedicarse a este arte, por lo que se inscribe en la universidad de su ciudad natal en 1831. Entre los compositores que más le influyen destaca Ludwig van Beethoven.

En 1832, Wagner inicia la composición de su primera ópera, Die Hochzeit (La boda), pero abandona la idea debido al desagrado de su hermana con el argumento. La primera ópera completa del genial compositor, Die Feen (Las hadas), fue terminada en 1833 pero no sería estrenada hasta poco después de su muerte, en 1884.

Durante estos primeros años de su carrera es nombrado director musical en las orquestas de Wurzburgo y Magdeburgo. Entonces escribe La prohibición de amar (Das Liebesverbot), ópera inspirada en una pieza de William Shakespeare (Measure for Measure). Presentó esta obra en 1836, pero fue acogida con poco entusiasmo. Ese mismo año Wagner se casa con la actriz Minna Planer. La pareja se traslada a Königsberg y después a Riga, donde Wagner ocupa el cargo de director musical. Tras algunas semanas, Minna le abandona por otro hombre. Poco después ella regresa, pero la relación nunca se recompone y transcurrirá penosamente durante las tres siguientes décadas.

Sumidos en las deudas, los esposos abandonan Riga de manera furtiva en 1839. Parten hacia Londres y en el trayecto son víctimas de una tormenta que inspira a Wagner El holandés errante (Der Fliegende Holländer). Los Wagner viven una temporada en París, donde Richard gana su vida reorquestando las óperas de otros compositores.

Dresde

En 1840, Wagner termina su ópera Rienzi. Regresa a Alemania dos años después para estrenarla en Dresde, donde tiene un éxito considerable. Los Wagner se establecen en esta ciudad durante seis años. En este periodo Wagner pone en escena El holandés errante y Tannhäuser, sus primeras obras maestras.

La estancia en Dresde termina a causa de la implicación de Wagner en medios anarquistas. En los estados alemanes independientes de la época, un movimiento nacionalista comienza a hacerse entender, reclamando la libertad, así como la unificación nacional alemana. Wagner llega a frecuentar a Mijaíl Bakunin.

En 1848 estalla una revolución que fue reprimida por el rey Federico Augusto II de Sajonia con el apoyo de Prusia Alzamiento de mayo en Dresde). Wagner se ve forzado a huir, primero a París y luego a Zúrich.

Exilio

Wagner pasaría los doce años siguientes en el exilio. Habiendo terminado Lohengrin antes de la llamada «insurrección de Dresde», acude a su amigo Franz Liszt, a quien le pide velar por que esta ópera sea representada en su ausencia. Así, Liszt dirige en persona el estreno en Weimar en agosto de 1850.

Sin embargo, Wagner se encontraba en una situación muy precaria, marginado del mundo musical alemán, sin ingresos y con muy poca esperanza de poder hacer representar las obras que elaboraba. Su mujer, Minna, quien había apreciado poco sus últimas óperas, se encerraba poco a poco en una profunda depresión. Para colmo de males, el mismo Wagner enfermó de erisipela, lo que aumentó aún más la dificultad de su trabajo.

Apadrinado por Luis II

La carrera de Wagner toma un giro inesperado en 1864, cuando el rey Luis II de Baviera accede al trono a la edad de 18 años. El joven rey, que admira la obra de Wagner desde su infancia, invita al compositor a Múnich, paga sus cuantiosas deudas y apoya el desarrollo de su nueva ópera. El rey Luis II fue conocido por sus tendencias homosexuales y habría tenido un deseo reprimido por Wagner.[1]

A pesar de las dificultades, la presentación de Tristán e Isolda el 10 de junio de 1865 es un éxito contundente.

En abril de 1865, Cosima, hija de Franz Liszt casada con Hans Guido von Bülow, da a luz a Isolda, una hija de Wagner. El escándalo hace crecer la presión sobre el rey para que expulse a Wagner de la ciudad. Luis II llega a pensar en abdicar para seguir a Wagner en el exilio, pero el músico logra persuadirlo.

Wagner se traslada Triebschen, en las cercanías de Lucerna. En 1867 termina su ópera Los maestros cantores de Núremberg (Die Meistersinger von Nürnberg). Tres años después, Cosima se divorcia y contrae matrimonio con Wagner, quien le ofrece el Idilio de Sigfrido en ocasión de su cumpleaños. La pareja tiene otros dos hijos: Eva y Sigfrido (además de Isolda, hija de la relación extramatrimonial).

Durante varios años, el filósofo Friedrich Nietzsche fue un amigo próximo de Wagner, si bien la relación terminó en enemistad.

El ciclo del Anillo

Wagner dedicó más de veinticinco años de su vida a la concepción de las más ambiciosas de sus obras: el ciclo de cuatro óperas, un prólogo y tres jornadas, que se conoce como El anillo del nibelungo.

En 1848 Wagner escribió un texto que tituló El mito nibelungo, a partir de diversas fuentes de origen medieval. El texto, que combina distintas sagas y leyendas en una sola línea narrativa, puede ser considerado el precedente claro de la trama del ciclo del Anillo.

Como siempre, Wagner escribió íntegramente el libreto de cada una de las óperas, empezando por el libreto que llamó primero La muerte de Sigfrido (Siegfrieds Tod) y que terminó convirtiéndose posteriormente en El ocaso de los dioses. Entendiendo que necesitaba una ópera previa, escribió el libreto El joven Sigfrido (luego convertido en Sigfrido) que terminó en 1851, año en que decidió que debía completar el ciclo completo, que debería ser representado en cuatro noches consecutivas: El oro del Rin, La valquiria, El joven Sigfrido y La muerte de Sigfrido.

Concluyó los textos de El oro del Rin y La valquiria en 1852. A partir de entonces trabajó de forma discontinua en las partituras, que fueron compuestas en el orden en el que se representan las óperas, lo que se percibe claramente en la forma en la que se van incorporando progresivamente los distintos motivos o leitmotiv a la obra.

El trabajo de composición fue bastante continuado entre 1852 y 1857, pero una vez finalizado el segundo acto de Sigfrido, Wagner interrumpió la composición del ciclo unos doce años debido a su infatuación con Mathilde Wesendonck, esposa del banquero Otto Wesendonck y mecenas de Wagner, durante los que escribió Tristán e Isolda, Los maestros cantores de Núremberg y las Wesendonck Lieder sobre poemas de Mathilde.

En 1869 volvió a la composición de Sigfrido, terminando en octubre la composición de El ocaso de los dioses.

El ciclo completo no fue representado hasta el verano de 1876, una vez terminada, no sin grandes esfuerzos, la construcción del teatro promovido en Bayreuth por Wagner para la representación del Anillo, en las condiciones requeridas por el maestro. Con esta obra, Wagner ponía en práctica su concepto de «obra de arte total» o Gesamtkunstwerk, en la que el drama, la música y las artes visuales se combinaban armónicamente.

Últimos años

Después de años de esfuerzo y gracias a la ayuda financiera de su benefactor Luis II (a pesar de todo), Wagner consigue finalmente inaugurar en 1876 su personalísimo Festival de Bayreuth en la ciudad homónima. Para ello se construyó un teatro a medida, el Bayreuther Festspielhaus, en el que se siguen representando sus obras, año tras año, desde entonces (salvo los paréntesis causados por las dos guerras mundiales).

En 1877, Wagner inicia su última ópera, Parsifal. Tardó en componerla cuatro años, durante los cuales escribe también una serie de ensayos sobre la religión y el arte.

Parsifal se estrena en enero de 1882. En esta época Wagner está gravemente enfermo. La familia Wagner viaja a Venecia en invierno. El 13 de febrero de 1883, Wagner muere a causa de una crisis cardíaca. Su cuerpo es repatriado e inhumado en el jardín de Wahnfried, su villa en Bayreuth.

Óperas

  • 1832 Die Hochzeit
  • 1834 Die Feen
  • 1836 Das Liebesverbot
  • 1837 Rienzi
  • 1843 El holandés errante
  • 1845 Tannhäuser
  • 1848 Lohengrin
  • 1859 Tristán e Isolda
  • 1867 Los maestros cantores de Núremberg
  • 1848–1874
  • El anillo del nibelungo:
    • 1869 El oro del Rin
    • 1870 La valquiria
    • 1871 Sigfrido
    • 1874 El ocaso de los dioses

Ideología de Wagner

Patriotismo alemán

Desde un principio, Wagner fue arrastrado por las ideas de la revolución y el anarquismo (fue compañero de barricadas de Mijaíl Bakunin durante el alzamiento de mayo en Dresde), así como por las ideas socialistas. Diría sobre el desarrollo del socialismo en Inglaterra: «el esfuerzo no apuntaba acaso contra la propiedad, sino a que todos tengan algo» (cuaderno de notas de su esposa Cósima) o «la propiedad ha recibido en nuestra conciencia social estatista una santidad casi mayor que la de la religión» (Conócete a ti mismo, 1881). Fue en sus últimos años cuando se hizo presente en él un renovado cristianismo, mostrándose como hombre en favor de la fraternidad de los pueblos.

Muchos autores se han dejado seducir por la atractiva y diletante idea de un nacionalismo alemán en Wagner, llevándolo a sus últimas consecuencias (vinculándolo al nacionalsocialismo de más de medio siglo después). Lo cierto es que Wagner renegó innumerables veces de «lo alemán», estando su pensamiento claramente más dirigido hacia la idea de la fraternidad y el socialismo que a cualquier forma de nacionalismo (y mucho menos de racismo). Con relación a un posible nacionalismo, Wagner diría por ejemplo sobre Bismarck (paradigma del nacionalismo alemán de su época): «Después de Sedán tenía que haber hecho la paz con los franceses. Con la prosecución de la guerra hasta las puertas de París ha separado a las dos naciones por un siglo» (en lo cual resultó ser realmente visionario). Fueron innumerables las muestras de desprecio hacia la forma en que se estaba formando la nación alemana (en concreto hacia el, según él, «absurdo rearme» prusiano). Otros de sus comentarios serían: «El mundo, y sobre todo también "Germania", resulta cada vez más desagradable» (carta a Emil Heckel del 4 de febrero de 1881). «De los alemanes (...) no cabe esperar gran cosa en ningún caso (...) un pensamiento grande y de alto vuelo, si no es ordenado de arriba a bajo — a la manera de Bismarck».

A pesar de esto, una idea que repitió mucho fue la de las colonias alemanas, como puede verse en su obra póstuma Religión y arte.

Monarquía

Richard Wagner siempre defendió el concepto que se conoce como monarquía absolutista, aunque defendía el derecho a la libertad del pueblo. Es decir, que quería una aristocracia y un gobierno que tuviese la autoridad para hacer lo que considerase oportuno y al mismo tiempo el pueblo no estuviese tiranizado.

Religión

Acerca de este tema nos dice H. S. Chamberlain:

La religión es, según Wagner, para la vida interior, lo que la monarquía es para la exterior. Incluso en aquellos años (1848–1852), en los cuales Wagner estaba casi directamente enemistado con el Cristianismo ya histórico, no existe ni un escrito suyo en que no hable de la religión como fundamento de «la propia dignidad humana», como «la fuente de todo arte», etc. Las iglesias, por el contrario, y la cristalización de la revelación en dogmas —aunque en su mayoría son tratadas por Wagner con gran respeto y le dan la oportunidad de tratarlas llenas de luz—, parece que personalmente le son ajenas, de manera que se pueden leer todos sus escritos sin adivinar a qué confesión cristiana pertenece él y, desde luego, ni de sus doctrinas, ni de sus obras artísticas, ninguna forma especial de Cristianismo tiene el derecho de atribuírselo.

Houston Stewart Chamberlain, Richard Wagner. Ideología.

Sin embargo, según Hirschberger en su libro The History of Philosophy,[2] se confirma que Wagner finalmente se convirtió al cristianismo, para gran desilusión de Nietzsche, quien obtuvo mucha inspiración de él antes de su conversión.

Wagner y antisemitismo

El presunto antisemitismo de Wagner se manifiesta en su ensayo Das Judentum in der Musik (El judaísmo en la música) publicado anónimamente en su momento (1850) y más adelante bajo su nombre. En él, Wagner deplora «la judaización del arte moderno» y sostiene la tesis según la cual «el judío» es realmente «incapaz de expresarse artísticamente no por su apariencia exterior ni por su lengua, pero por lo menos sí por su canto», no obstante aquél llegue en la música al dominio del gusto público.

En su ensayo ¿Qué es alemán?, de 1865, Wagner intenta explicar el fracaso de la Revolución de 1848 debido al hecho «de que al verdadero auténtico alemán —y sus nombres— se lo representó tan súbitamente por una clase de gente que era totalmente ajena a él».

Además, en el círculo bayreuthiano en torno a Richard y Cósima Wagner (y no del propio Wagner) se introdujo, como en gran parte de la sociedad alemana y occidental durante la segunda mitad del siglo XIX, un racismo de una forma totalmente nueva: un racismo biologizante, esencialmente representado por el francés Arthur de Gobineau y el inglés —alemán de adopción— Houston Stewart Chamberlain. Ambos propagaron la superioridad de una «raza aria» frente al judaísmo. Chamberlain se casó en 1908 con Eva, hija de Wagner. No obstante su relación con Arthur de Gobineau, nunca terminó de estar de acuerdo con sus posturas: «Va tan lejos con sus ideas que hasta le reprocha al Evangelio haber asumido la defensa de los pobres» (cuaderno de notas de su esposa Cósima). En realidad, en el caso de existir una verdadera (no anecdótica o circunstancial) conexión entre Wagner y las ideas antisemitas, ésta se ha producido con posterioridad a su muerte a través del llamado Círculo de Bayreuth.

Sin embargo, algunos autores reclaman una contradicción de los argumentos sobre este tema, ya que Richard Wagner demuestra a sus amigos y compañeros de trabajo judíos una gran confianza. Entre otros conocidos del autor destacan su ayudante Karl Tausig, Joseph Rubinstein, Angelo Neumann y la famosa cantante Lilli Lehmann. El estreno de su último trabajo, Parsifal, se lo confió al director de orquesta Hermann Levi en Bayreuth.

La ejecución de las obras de Wagner todavía es controvertida en Israel. Así, por ejemplo, la representación del preludio de Tristán e Isolda, dirigida por Daniel Barenboim en julio de 2001, condujo a un escándalo. Se han impedido otras representaciones wagnerianas, en parte debido al sabotaje con protestas por parte de supervivientes del Holocausto.

Films

En 1983 el realizador británico Tony Palmer filmó una monumental producción de 300 minutos sobre el compositor con Richard Burton como Wagner, Vanessa Redgrave como Cósima, Marthe Keller como Mathilde Wesendonck y un gran elenco.actores. [1]

Referencias

  1. ↑ McIntosh, Christopher. The Swan King: Ludwig II of Bavaria, 1982. ISBN 1-86064-892-4, pp. 155–158.
  2. ↑ Hirschberger, J. The History of Philosophy, vol. 2, Bruce, Milwaukee, 1959, p. 507.

Enlaces externos

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