Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 3 de octubre a las 19:00 horas tertulia poética en el Ateneo.

Sábado, seis de octubre, se celebrará en Dos Hermanas (Sevilla) el IX Encuentro de Ateneos de Andalucía, la asistencia tiene un coste de 30 euros, con comida y desplazamiento. Plazo hasta el 25 septiembre.

Martes, 9 de octubre, 19.30 horas charla-coloquio "Salud Global:Experiencia desde el terreno"
a cargo del ateneísta Rosauro Varo Cobos.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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Federación Provincial de Peñas Flamencas de Córdoba

De Ateneo de Córdoba
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Si la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas se logró por una necesidad de ofrecer un interlocutor válido a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través de la cual canalizara las ayudas económicas y sobre el que recayese la responsabilidad de valorar las iniciativas individuales y la justa distribución del presupuesto de Cultura destinados a esas ayudas, era tarea previa constituir sus Federaciones Provinciales. Esta organización mantendrá su vitalidad y vigencia en tanto y cuanto haya intereses comunes que coordinar, no sólo ya los derivados de la Administración, sino de todos cuantos pueda generar el espíritu peñista de unidad y afinidad de objetivos y contenidos de programación de actividades.

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Federación Provincial de Peñas Flamencas de Córdoba

La dependencia económica

La dependencia económica de instituciones políticas, entidades de ahorro, industriales y comerciales, hacen que las peñas flamencas, como todo lo que se mueve en cultura popular, cedan gran parte de su responsabilidad, y a veces de su iniciativa, en la programación y realización de sus actividades. Entendamos pues, que todo lo que se atribuye a la actividad peñista no se entiende sin esa colaboración económica de las instituciones y entidades más o menos públicas y privadas ajenas a las propias peñas. Sin embargo, hay que convenir en que el peñismo del flamenco es el acicate, a veces el pretexto, para que se muevan estas instituciones en pro de este género; porque tampoco estaría justificada una partida presupuestaria por pequeña que fuera si no hubiera un grupo social que la demandase de alguna u otra manera.

Hay que anotar también que, así como la iniciativa peñista mueve a la institución política o privada a invertir en flamenco, también la propia institución política mueve al asociacionismo peñista en una línea organizativa y estimulante. Así nace el federalismo y la comarcalización de las peñas flamencas. Si el federalismo del peñismo flamenco fue debido a una necesidad planteada por la Junta de Andalucía, la comarcalización de estas peñas se debe a la Diputación Provincial.

La comarcalización

En la provincia de Córdoba ha funcionado la comarcalización en la medida que el espíritu andaluz permite puestas en común de los individuos para componer grupos sociales. Ya es difícil que dos personas coincidan en los mismos grupos en sus aficiones por el flamenco; sin embargo, una peña flamenca no se concibe si no existe una puesta en común de sus asociados. Córdoba y su provincia goza de este espíritu asociativo que permite a sus gentes constituir peñas de cualquier tipo socio-cultural-recreativo, a veces, hasta la atomización, lo cual no responde precisamente a un carácter gregario. La idea de globalización que hoy nos inunda aconseja aunar esfuerzos de producción de cualquier género. Es así como llega a Córdoba la comarcalización de las peñas flamencas.

Existe la comarcalización de municipios que, aparte de constituir lindes geográficas de producción e identidades en el desarrollo económico, éstas se corresponden también con identidades culturales derivadas de medios ambientes y de vida diferentes. Es esta la razón por la que la comarcalización peñista funciona mejor que su federación provincial. Es natural, las características paisajistas y medioambientales, productivas, etc. del Valle de los Pedroches no tienen nada que ver con la Campiña Sur; ni siquiera el Alto Guadalquivir con la esquina cordobesa del Genil, ni la Subbética con la cuenca minera.

Las formas culturales responden también a estas diferencias, como las maneras de entender cualquier manifestación de vida. El flamenco es una clara muestra de ello. Tenemos experiencias interesantes de comarcalización del desarrollo cultural flamenco, y los políticos deben estar avisados de que es la cultura la que inspira cualquier intento de avenencia comarcal. De manera natural, las peñas flamencas conocen su convivencia en el Alto Guadalquivir, en la Campiña Sur, en el Valle de los Pedroches y en la Subbética.

El Alto Guadalquivir

El modelo más interesante y duradero lo han dado las peñas flamencas del Alto Guadalquivir: El Carpio, Bujalance, Cañete de las Torres, Montoro, Villa del Río, Adamuz, Villafranca, llegando incluso a la creación de una peña donde no existía para que no quedara una población de la comarca sin participar de sus circuitos, como fue el caso de Pedro Abad. La Diputación Provincial de Córdoba tiene mucho que ver en la comarcalización de su acción cultural y de ésta como estímulo y allanamiento de otras acciones de infraestructura y desarrollo de vida en general.

Estas peñas flamencas del Alto Guadalquivir cordobés se han puesto de acuerdo para producir ciclos de conferencias y recitales, promoción de sus propios valores y haciendo famosos sus propios concursos. Las contrataciones de artistas para sus recitales y festivales son más rentables en la medida que se ofrece mayor número y diversidad de actuaciones. En el orden material, digamos sin embages que este asociacionismo se convierte en un centro de contratación que beneficia a ambas partes. Pero lo más hermoso de esta comarcalización cultural flamenca es la convivencia que genera entre los aficionados o habitantes de unas y otras poblaciones. Ese es el punto máximo de interés para que poblaciones vecinas se entiendan y simpaticen entre sí, lejos de la secular insania vecinal.

El Valle de los Pedroches

De manera natural, sin organización intencionada, el Valle de los Pedroches tiene una misma identidad flamenca, independientemente de la enorme relevancia de algunas de sus peñas. Ellas ejercen su capacidad de convocatoria para reunir indistintamente en sus celebraciones a los aficionados de la comarca.

La Campiña Sur

Es la que destaca más en organización de grandes festivales y concursos, como consecuencia de la relevancia de sus peñas flamencas: la Cata flamenca de Montilla, La Espiga de Oro de Fernán Núñez, el Melón de Oro de Montalbán, El Botijo flamenco de La Rambla, que tiene su prolongación hacia el Genil con el Membrillo de Oro de Puente Genil, o hacia la Subbética por la cuenca del Guadajoz con La Alcaparra de Nueva Carteya, las noches flamencas de Espejo y Castro del Río, sin olvidar otros festivales de Montemayor, San Sebastián de los Ballesteros, Santaella, Aguilar de la Frontera, Moriles y Monturque. Ha dado imagen de flamenco comarcal con aquellos encuentros de Amistad flamenca creados por la peña El Mirabrás, algunos circuitos de intercambio peñista y, últimamente, con homenajes a Fosforito en Santaella, a Curro de Utrera en Montemayor, para los que reúnen las peñas flamencas de la comarca.

Puente Genil

Puente Genil goza de las excelencias agrarias de la campiña cordobesa y de la vega del río que le da nombre. Es tierra de cante, como reza el slogan secular de su festival, de los más importantes de la geografía flamenca, en la víspera de la Virgen de Agosto. Tiene dos peñas flamencas, la de Fosforito y la de Frasquito Baena; otras también, que aparecen y desaparecen. Independientemente de la actividad peñista, el Ayuntamiento pontanés se ha ocupado directamente siempre de sus Festivales de Cante Grande como celebraciones imprescindibles en la programación municipal de Festejos, así como de otros acontecimientos flamencos a lo largo del año, que mantienen la dignidad y calidad artística de siempre, y también la misma fórmula de siempre porque así lo quiere su público fiel de toda Andalucía que acude y llena su inmenso local.

Pertenece a la gran historia flamenca reciente de Puente Genil la figura carismática de Pedro Lavado, al que citamos no como cantaor, que tendría muy fuertes competidores en la misma historia pontana, sino como animador de la afición de su pueblo. Pedro Lavado encendió, desde su Taberna Los Amigos del Cante, la llama de los festivales pontanos con grandes encuentros artísticos en su propia taberna, pero sobre todo en el Mesón del Rey y en la Huerta de la Barca. No pasamos igualmente sin anotar que en algunas de las pedanías huertanas de La Puente de Don Gonzalo, hay festejos con reclamos a la afición flamenca, como en Cordobilla, y en El Palomar.

La Subbética

Lucena corona su máxima altura con el Santuario de la Virgen de Araceli, patrona del campo andaluz, que es traída y llevada en coplas hasta los confines de la tierra flamenca. A finales del siglo pasado ya era el sur de la provincia de Córdoba el más cultivado por el fandango. Se achacaba a los caminos del olivar; pero viniendo de Granada donde Federico vio “En el verde olivar de la colina / (hay) una torre mora / del color de tu carne campesina / que sabe a miel y aurora”. Como olivares en la colina se esparcen los caseríos de Priego, Baena, Doña Mencía, Zuheros, Luque, Benamejí, Carcabuey, Rute, Iznájar… En todos ellos aparecen desnudas sus peñas flamencas donde florecen celebraciones flamencas de Montaña, con características especiales.

Córdoba

Córdoba es la ciudad de las peñas, capital del flamenco, al menos con periodicidad trienal durante el mes de mayo por su Concurso Nacional de Arte Flamenco desde 1956, y capital de la guitarra con carácter anual, por su Festival Internacional de la Guitarra durante el mes de julio desde 1982. El Ayuntamiento es el gran mecenas del flamenco cordobés, sin olvidar en los últimos años a la Diputación en el propio Palacio de la Merced donde ubica sus dependencias. Son innumerables los programas flamencos que se extienden a lo largo del año, principalmente en verano por parte de estas instituciones políticas en la proporción que ya hemos señalado.

El Bajo Guadalquivir

Incluimos aquí los pueblos en la línea de nuestro río grande y aquellos que lo ven pasar desde la propia campiña. Ya en los confines de la provincia, en Palma del Río, su afición flamenca toma características sevillanas. De manera inversa pasaba con Écija antes del mairenismo, que se volcaba para Córdoba. Gozan de una idiosincrasia muy definida los pueblos de la repoblación colonial de tiempos de Carlos III: La Carlota y sus pedanías, como Fuente Palmera y las suyas, donde no es el Guadalquivir, sino la estepa provincial, hoy en vías de transformación con las perspectivas del regadío, lo que impera en las formas culturales, aparte de vestigios ancestrales centroeuropeos.