Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Ermita de Belén

De Ateneo de Córdoba
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Reseña histórica

Los documentos que hemos consultado no aportan ningún dato que nos permita precisar la fecha en que se inicia el culto a la Virgen bajo la advocación de Belén en el lugar donde hoy tiene construida su Ermita.

Para algunos, lo fue por los años de mil seiscientos "En un montecito junto al río Guadalquivir, donde los Condes de Palma, Don Luis Portocarrero, VII Señor de Palma, y su mujer Doña Francisca Manrique, poseían una finca llamada -Fuente de los Condes- con una casa de descanso y curación que al efecto fue cedida a la Virgen, y desde entonces aquel sitio se llamó Belén" (RODRÍGUEZ, 1955).

Una cosa es cierta, en el Cabildo celebrado el 26 de enero de 1730 se acordó traer "De su santuario la Virgen de Nuestra Señora de Belén de la otra parte del río Guadalquivir..." (RODRÍGUEZ, 1955).

La Ermita que hoy conocemos, no es la que se construyó en aquellos primeros momentos. Lo mismo sucede con el resto del recinto. La construcción de la línea férrea entre Córdoba y Sevilla hizo que el lugar se viese afectado notablemente. El día 15 de abril de 1860 tuvo lugar una reunión en la que participó la junta directiva de la Hermandad de la Virgen y los representantes del ferrocarril. Allí se acordaron las características que tendría el recinto una vez que fuese afectado por las obras de la vía (RODRÍGUEZ, 1955). Desde entonces el recinto ha experimentado algunas modificaciones producto de intervenciones no siempre afortunadas .

El culto a la Virgen de Belén goza de gran antigüedad en Palma. Algunos historiadores nos hablan de la existencia de una ermita dedicada al culto de la Virgen en el lugar que hoy ocupa el Convento de San Francisco (GUADALUPE, 1662). Fray Ambrosio de Torres nos dice que el VII Señor de Palma, Luis Portocarrero, encargó a su hijo Luis que acabase el edificio situado en la "Casa de Belén de Palma" para que pudieran venir aquí los monjes del Convento de San Luis del Monte. Esta voluntad aparece recogida en el testamento que Luis Portocarrero otorgó en Palma el 4 de enero de 1503. Podemos concluir pues que la devoción a la Virgen de Belén se remonta, al menos, a finales del siglo XV (TORRES Y ORDEN, 1963).

Cuestión distinta es la del patronazgo. Son numerosas las actas del Cabildo que, desde fecha muy temprana, recogen la devoción que los vecinos de Palma sentían por esta Virgen. De la lectura de estas actas se tiene la impresión de que ya se la consideraba como patrona, aunque no existiese nombramiento oficial. El 22 de marzo de 1781 el Cabildo nombró a la Virgen de Belén como patrona de Palma, iniciando así un proceso que habría de ser bastante largo. El 30 de mayo de 1801 el Cabildo vuelve a solicitar al Obispo de Córdoba que "se sirva aprobar, confirmar y ratificar el dicho nombramiento". Hubo que esperar algunos años más hasta que se consiguiese la aprobación definitiva. El acta de 11 de setiembre de 1806 da cuenta de la aprobación "por el Real y Supremo Consejo de Castilla y la Santidad del señor Pio VII" del Patronato de la Virgen de Belén. "La proclamación pública hubo de celebrarse, sin duda, el 9 de mayo de 1807" (TORRES Y ORDEN, 1963).

"Una vez proclamada oficialmente la Virgen María Santísima de Belén como Patrona del pueblo de Palma del Río, se organizó legalmente su Hermandad y se redactaron sus ordenanzas y se expidieron por el Ayuntamiento y Común Supremo Consejo de Castilla para su aprobación el año 1823. Con fecha 9 de junio del año 1829 fueron aprobadas" (RODRÍGUEZ, 1955).


Descripción

El recinto que ocupa la Ermita está compuesto por varias partes. Casi todas ellas son producto de la remodelación efectuada tras el paso del ferrocarril por el lugar.

La Ermita es un conjunto formado por varias edificaciones de entre las que destaca por su interés el templo, siendo el resto construcciones anexas que en nada han contribuido a resaltar el valor de éste.

El templo se encuentra orientado de Norte a Sur, de forma que la cabecera es el Norte. Se trata de una construcción bastante ecléctica. Todo el conjunto aparece enfoscado y encalado, las cubiertas a dos o cuatro aguas, están realizadas con teja, ello le confiere una aproximación bastante palpable a la arquitectura tradicional de la zona.

La fachada está compuesta por dos cuerpos a los que se adosa una espadaña de dos pisos con una campana en cada uno de ellos. El cuerpo inferior está conformado por un gran arco de medio punto. Le sirven de marco dos pilastras que arrancan de un zócalo y terminan con unas molduras de perfil rectangular, todo ello construido con ladrillo visto, que posteriormente ha sido pintado. El arco se ve realzado por un filete de ladrillo visto. El cuerpo superior está definido por dos vanos con arcos de medio punto que descansan en el centro sobre una columna de ladrillo visto de orden toscano y en los laterales sobre columnas adosadas del mismo orden. Un antepecho de hierro se sitúa entre las columnas. Este espacio se encuentra cubierto a cuatro aguas y tiene acceso al coro y a la espadaña. Sus laterales están horadados por dos vanos con arco de medio punto en cada uno de ellos.

Una vez cruzado el arco de entrada nos encontramos con un pequeño pórtico cubierto con bóveda de arista, bancos laterales de fábrica rematados con azulejos que se extienden hasta formar un zócalo. En dos de estos azulejos aparece como crédito de fábrica el nombre de M. Ramos Rejano de Sevilla.

Sobre el dintel de la puerta que da acceso a la nave aparece un azulejo que certifica la reedificación del conjunto en el año 1864.


La iglesia consta de una sola nave rectangular con cubierta a dos aguas. Los muros, al exterior están rematados por una cornisa. Al interior, presenta un zócalo de azulejos con una altura aproximada de 180 cm. El coro, de reducidas dimensiones, tiene una balaustrada de madera. Los muros están encalados y rematados por molduras en todo el perímetro de la nave.

Separando la nave del Presbiterio aparece un gran arco de medio punto decorado con azulejos en sus caras frontales que aparecen achaflanadas. Este espacio, de planta cuadrada, es más estrecho que la nave y se encuentra cubierto por un techo raso, al igual que la nave.


Detrás del Presbiterio y con el suelo a mayor altura aparece un espacio cuadrado cubierto por cúpula sobre pechinas. Un arco de medio punto que descansa sobre cuatro pilastras permite la visión de su interior. Se encuentra profusamente decorado en todas sus paredes con motivos vegetales, grutescos y algunas escenas religiosas dentro de orlas. En el lado Este aparece una claraboya con derrame y cubierta con decoración pictórica. Al exterior este espacio aparece como un cubo cubierto a cuatro aguas. Se encuentra en este camarín la imagen de la Virgen de Belén.

Otro elemento importante del conjunto es la zona donde cuenta la tradición que se apareció la Virgen. En la ladera Oeste del cerro, junto a un manantial aparece un gran círculo cuyo suelo está a un nivel inferior al de la zona que lo rodea. El perímetro de este círculo está formado por ladrillos y piedras. Existe una escalinata para bajar hasta él.

Dentro de este círculo aparece otro, más pequeño, con el suelo de ladrillo que se sitúa a un nivel inferior al anterior. Se accede a él por una pequeña escalinata de ladrillo. Tiene en su perímetro una grada de cuatro escalones. El manantial está en el lado Noroeste de ese círculo. Sobre la vertical del manantial y de forma tangencial al círculo, se levanta un muro de fábrica que cobija un mosaico con la imagen de la Virgen. Para mayor realce del lugar el mosaico está enmarcado por dos pilastras adosadas con capitel corintio, que se ven rematadas por un gran frontón.

Procedente de la web de la Asociación Saxoferreo de Palma del Río, con su permiso de publicación en esta Enciclopedia del Ateneo.